La seguridad del bebé

Medidas de Seguridad
Una vez que el bebé comienza a moverse, es más probable que pueda sufrir un accidente. Ya es más ágil, pero no tiene la suficiente capacidad para distinguir el peligro. Por ello es que los padres (o quienes estén a cargo de él) deben tomar las precauciones necesarias.

La casa en la que hay niños debe adaptarse a sus necesidades para que los pequeños puedan moverse con libertad y, a la vez, la seguridad de ellos esté garantizada.

El bebé que se sienta

Muchos bebés, a partir de la sexta semana de vida ya comienzan a disfrutar del estar erguidos, pues así pueden observar lo que sucede a su alrededor. Para mantener a un niño erguido, es ideal sentarlo en una silla fuerte, asegurándose de que el niño esté bien afirmado y que la silla no se encuentre sobre una superficie resbaladiza. En caso de que al niño lo sentemos en una silla común o simplemente en el suelo, debemos poner a su alrededor varios almohadones para que, en caso de que se caiga, lo haga sobre ellos.

En esta etapa el bebé trata de ponerse de pie tomándose de algo, por ello es que debemos tener cuidado con las cunas y los cochecitos endebles.

El bebé que gatea

Cuando el niño comienza a gatear, debemos asegurarnos de que el lugar por donde andará esté limpio, el suelo no sea resbaladizo, no se encuentren cables eléctricos en los alrededores, los muebles no presenten bordes filosos ni sean tambaleantes. Es importante también que no haya fuegos encendidos en el ambiente.

Las plantas colgantes, los manteles y objetos frágiles no deben estar al alcance del niño. Tampoco debiera estarlo, de existir una mascota en casa, el recipiente de agua de éste.

Tenemos que cuidarnos de que el niño no gatee cerca de una puerta que pueda abrirse en cualquier momento. Las escaleras habrá que mantenerlas bloqueadas y aún considerando todas estas precauciones, no debemos nunca dejar de vigilar al niño que gatea.

El bebé que camina

Una vez que el niño empieza a caminar, es bueno que lo dejemos el mayor tiempo posible sin zapatos ni medias, pues ellos lo pueden hacer resbalar. En caso de que existan alfombras, estas deberán estar bien fijas al suelo para evitar que se formen pliegues y que se levanten los bordes.

En esta etapa, el niño también puede trepar y colgarse, así que habrá que evitar dejar ventanas abiertas, a no ser que tengan protección; asegurarse de que los sillones sean suficientemente pesados y estables; los cajones tengan topes y las estanterías estén fijadas a la pared.

Con respecto a las escaleras, son útiles las vallas. Las puertas corredizas y las oscilantes, deben tener cerrojos en un lugar al que el niño no tenga acceso. Las puertas de vidrio. Asimismo habrá que asegurarse de que estén cerrados alacenas, baúles y cualquier sitio en el que el niño pueda esconderse.

En la cocina no deben quedar hacia el frente del artefacto de cocina, los mangos de ollas o sartenes y nunca se deben dejar al alcance del niño recipientes con líquidos hirvientes o calientes. Los utensilios filosos deberán estar a resguardo.

Es imperioso mantener medicamentos y productos de limpieza fuera del alcance de los niños, así como también objetos pequeños que puedan ser introducidos en la boca, los oídos o la nariz. Jamás dejes al niño sin vigilancia.

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